28/7/08

125.000 frikies

Parte de un artículo publicado en El País firmado por Rocío Ayuso:

La Comic-Con no es ni siquiera un festival de cine. Concebida hace 39 años en los sótanos de un hotel como una convención de cómics a la que escasamente asistieron 300 personas, durante años pasó sin pena ni gloria más allá del interés de esos frikies locos de los tebeos. Ahora, la misma convención, apodada cariñosamente Con, atrae durante sus cuatro días de conferencias, presentaciones y ventas a más de 125.000 personas que llenan el centro de convenciones y se dejan unos 45 millones de dólares (29 millones de euros) en las arcas de la ciudad.

El público sigue compuesto principalmente por esos mismos frikies de antaño, vestidos de Darth Vader, Joker o del Bender de Futurama. Pero, ahora, Hollywood les presta mucha atención, porque son ellos los que determinarán el éxito (o el fracaso) de las películas que aspiran a ser el centro de la temporada
Un poco lo de siempre: A Cannes van los cinéfilos, a Arco los amantes del arte, a Frankfurt intelectuales amantes de la literatura, a los mundiales de fútbol la afición. Pero a San Diego o a Barcelona van los frikies. ¡Qué aburrimiento!

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6 comentarios:

Gabriel Corbera dijo...

Viendo el reportaje de la Comic-Con en los distintos canales, pasó exactamente lo mismo: se limitaron a hablar de la gente disfrazada y de que había una parte dedicada sólo a los videojuegos. Luego ponen a un entrevistado, un "nerd" al uso, que les da la respuesta que desean oír: aquí somos todos "frikies" y ser un friky mola la leche. Nada sobre los autores o las distintas novedades. En fin, lo de siempre.

EduXavi dijo...

La cobertura que dan los diversos medios informativos (sobre todo las televisiones) a los salones de Barcelona y de Madrid es siempre similar y más de lo mismo: cuentan de pasada, por no decir nulamente, las diversas conferencias que puedan haber y sobre las exposiciones que se pueden visitar, y recalcan sobre todo la cantidad de gente que va disfrazada y el número de visitantes que acuden en masa, sobre todo los sábados. Es una lástima que no hagan más incapié en lo que significa y genera para nuestra cultura todo lo relacionado con el noveno arte, pero es lo que hay y poco se puede hacer, mientras el "tebeo" no se quite de encima ese estigma que tiene de ser un producto sólo dirigido a un determinado público infantil/juvenil y de baja calidad literaria. Todavía nos queda mucho por aprender y concienciarnos todos para estar al nivel del país vecino que tiene otro concepto cultural de los que representa el cómic para todo tipo de lector.

Gabriel Corbera dijo...

Pienso que una de las claves sería diferenciar a la larga entre los distintos géneros que hay dentro del cómic. Pongo como ejemplo los festivales de cine, donde el festival de cine fantástico de sitges no tiene nada que ver con la Berlinale, o con Sundance (se escribe así?). Dentro del cómic hay multiples intereses y distintas necesidades, tanto para los autores como para los aficionados. ¿Pondrías 8 1/2 de Fellini al lado de Hanckock? No entro a valorar si uno es mejor que el otro porque, en realidad, me da absolutamente lo mismo. Pero creo que ambos responden a necesidades diferentes y generalmete son catalogados de distinta manera y encuentran distintos festivales donde mostrarse, y por tanto, distintos públicos.

EduXavi dijo...

Esa diferenciación sí que existe creo, en parte, en los salones que hacen ambas ciudades, habiendo uno exclusivo para el manga (que es el que puede atraer más público disfrazado por los concursos de karaoke y cosplay, y demás actividades) y otro de carácter más general donde tienen cabida todo tipo de géneros.
El problema siempre radica en cómo montan estos festivales los organizadores y con qué finalidad, porque uno se pregunta si un tipo de manga más para adultos debería estar encuadrado en los salones de manga o merecerían otro tipo de certamen más acorde a las características intrínsecas de sus obras.
Los grandes salones más generalistas de nuestro país intentan abarcarlo todo y, a veces, hay ciertas actividades que puede parecer que chocan con otras, ya que estos salones pueden reunir todo tipo de público, de todas las edades y diferentes sensibilidades.
Pero, ¿somos ya lo suficientes maduros y tenemos el suficiente público potencial para celebrar salones de temáticas o géneros diferentes? ¿Daría para tanto? ¿Tendrían una afluencia de público aceptable?
La verdad es que, insisto, aún tenemos que clarificar más las ideas por parte de todos para lograr que los diversos salones que hay por ahí se asienten definitivamente, aparezcan de nuevos, que consigan abarcar a todo tipo de lector y estén reconocidos los cómics como se merecen formando un pedazo, pequeño pero importante, de nuestra cultura. Quizás así consigamos que los salones que elijamos para asistir estén al nivel de nuestras exigencias. Y entonces, en la variedad seguro que estará el gusto.

Gabriel Corbera dijo...

La culpa de esta visión ridícula del mundillo por parte de los medios de comunicación puede no ser enteramente suya, ya que desde el mismo mundo del cómic no se ha hecho nada realmente profundo por cambiar esa dinámica. Es cierto que se han dado algunos pasos significativos para lograr mayor consideración (aquí ha surgido nada más y nada menos que el primer premio nacional). Pero mientras haya un volumen tan considerable de gente disfrazada de Superhéroes, grandes salas destinadas a los videojuegos y toda la pesca, difícilmente se contemplará al 9º arte desde los medios como algo que va más allá del mero entretenimiento, esa es la realidad.
Porque a mí la diferencia entre Manga y el "resto" de los cómics me parece más bien pobre y hasta discutible. Entre otras razones por lo que señala EduXavi cuando habla de algunos autores de Manga: ¿Dónde deberíamos ubicar "Good-Bye" de Yoshihiro Tatsumi o "Red Colored Elegy" de Seiichi Hayashi?
Yo agradecería un pequeño festival (aunque sólo ocupara la sala de recepciones de un hotel y sólo pudieran invitar a un número escaso de autores) dedicado enteramente al cómic independiente o de autor. Por soñar, que no quede :-) Creo que a la larga esto puede acabar sucediendo, es cuestión de armarse de paciencia.

Max Vento dijo...

Estoy de acuerdo con los dos. Por una parte, los periodistas que cubren las informaciones sobre cómics no suelen tener ni idea del tema. Es por eso por lo que se fijan en lo que más llama la atención y que confirma los estereotipos que ya tienen: los chavales disfrazados, los superhéroes, las figuritas, las trading card, los videojuegos etc...
Por otro lado, todo esto, es lo que da más beneficios y sostiene a la industria. Puesto que las editoriales que publican este material son las más poderosas económicamente pueden también hacer los stands más espectaculares.
Es decir, el error viene por las dos partes... Desde la industria se tiene un desinterés absoluto por cambiar la imagen y desde los medios hay, en general, una ignorancia alarmante en lo que respecta a la realidad del cómic.

Ahora en EEUU ya hay convenciones de cómic independiente, siendo la de San Francisco la más importante. Yo creo que la solución no tienen por qué ser tanto hacer salones alternativos -que no estarían mal tampoco-, como tener, desde los salones tradicionales, conciencia de la imagen que se da. ¿Quizás separando mejor los salones por temática...? A todo esto, la gente pudiera pensar que estamos en contra de que se disfrace o de que lean superhéroes y no es ese el tema. Me parece bien que la gente se disfrace. No me parece tan bien que se de la imagen de que eso es lo único y que se ignore todo lo demás...