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20/5/15

6 razones por las cuales es valioso un taller de cómic

Hace unos meses estuve impartiendo talleres de cómic en distintos colegios de Avilés invitado por la Concejalía de Juventud. Estoy muy contento de cómo respondieron los alumnos y el personal de los distintos centros. Seguramente la experiencia se repetirá.


Estoy convencido de que, aparte de ser algo lúdico, la práctica del arte -¿y qué es el cómic sino una forma artística?- te “equipa” para la vida. Ahí van 6 puntos que creo que son valiosos desde el punto de vista educativo:

1) Se aprende que no todas las preguntas tienen una sola respuesta. Y el hecho de que haya múltiples respuestas para una pregunta o para afrontar un problema no implica que todas las respuestas sean válidas o igualmente valiosas. La práctica del arte te ayuda a saber navegar esta ambigüedad.

 2) Se aprende a planificar... y a saber cuándo hay que cambiar de plan. El secreto es tener todos los elementos bajo control, pero no ser rígido y poder cambiar el curso de la acción en mitad del proyecto si es necesario. El diálogo entre la obra y el artista se debe establecer para saber qué pide la obra en cada momento. La tensión entre planificación e improvisación es otra de esas ambigüedades que aprendes a lidiar en la práctica del arte.

 

3) Se aprende a dibujar. ¡Y el dibujo está en todas partes! La ropa, el teléfono móvil, los edificios, los coches etc. Todo empezó como unas lineas en un papel.  El dibujo es una de las herramientas más vitales y útiles para la creación. Para profundizar en este punto, recomiendo ver el documental de la BBC 'The Secret of Drawing' que enlazo aquí:


4) Se aprende a establecer conexiones y a utilizar el pensamiento divergente.  Como dice el filósofo Daniel Dennett en su libro 'Intuition Pumps and other Tools of Thinking', cualquier yuxtaposición arbitraria de elementos es algo nuevo. Pero algo creativo es algo nuevo y valioso. Los elementos han de estar superpuestos de forma que tengan sentido. Esto es la base de la creatividad. Saber combinar las ideas que tenemos de forma nueva y valiosa. ¿Y cómo se desarrolla este tipo de pensamiento, cada vez más vital en el mundo actual...? Creo que, llegados a este punto, sabéis qué voy a responder, ¿verdad?

 5) Se aprende a plantear condicionales. "¿Qué pasaría si...?" Al crear una historia para un cómic establecemos una premisa -que puede ser absurda, como una salchicha que quiere escapar de una nevera, por ejemplo-y, a partir de la misma, planteamos las implicaciones de esa premisa. La capacidad de plantear este tipo de condicionales, de pensar de forma no literal es vital para la vida, porque nos permite entender las ramificaciones de decisiones que no hemos tomado, entender las acciones de gente que no hemos conocido etc.  Y, sí, efectivamente, la desarrollamos cuando escribimos un cómic.

 6) Y, sobre todo, ¡es muy divertido! Y la experiencia tiene tanto valor como el conocimiento declarativo y procedimental. Como en cualquier viaje que valga la pena, uno no es el mismo después de la experiencia enriquecedora de la práctica del arte. La visión del mundo adquiere grados de sutileza que antes no se tenían. Y si no no te crees esto, prueba el siguiente ejercicio: en el próximo viaje que hagas en lugar de hacerle una foto al monumento de turno, prueba a dibujarlo. Aunque no dibujes bien. Inténtalo y me cuentas.

24/6/14

¿Por qué nunca cumplimos las fechas de entrega?

¿Por qué somos tan malos con las fechas de entrega? ¿Por qué se nos echa el tiempo encima? ¿Nos pasa sólo a  artistas despistados?



Pues no, resulta que todo el mundo, desde el prototípico estudiante con acné hasta el arquitecto de la ópera de Sidney, es proclive a subestimar el tiempo de una futura tarea. El fenómeno es tan común que hasta tiene un nombre traducido del inglés: la falacia de la planificación (planner’s fallacy).
Para calcular el tiempo de un futuro encargo nos solemos basar en nuestras experiencias anteriores. ¿Cuánto tiempo me costó un trabajo similar? Y es en este momento en el que se demuestra la fragilidad de nuestra memoria, porque el cerebro tiende a abreviar la tarea que recordamos a sus elementos fundamentales. Por ejemplo, cuando pensamos en una página de cómic, calculamos el lápiz y la tinta, y olvidamos –o subestimamos- tareas adyacentes como escanear, ir a comprar gomas de borrar, juguetear con el Photoshop etc.

Pero este no es el único sesgo cognitivo. También solemos pecar de voluntarismo. Como queremos que el trabajo esté terminado el lunes, nos creemos que, efectivamente, va a estar terminado el lunes. Este exceso de optimismo que nos mantiene felices y contentos es letal para entregar encargos a tiempo.

Así que, la próxima vez que te pregunten, “¿para cuándo lo puedes tener?” Piensa que te va a costar más de lo que crees. ¡Mucho más de lo que crees!

3/3/14

El profesional y el artista (4) Realmente, el ganador se queda con todo.

Imagina que en el casino de la película de Scorsese, se te acerca Robert deNiro y, tras mostrarte una lista de los miles de cómics publicados en Francia, Bélgica y EEUU durante un año, te propone la siguiente apuesta: “Por cada autor que vive de ello el casino te paga dos dólares. Por cada autor que trabaja en otra cosa te cobra uno.” ¿Te conviene aceptar? No respondas todavía.

Que en España la mayoría de dibujantes de cómic no viven de lo que publican es un hecho de sobra conocido. Aunque a más de uno se le escapa la posibilidad de que en los dos grandes mercados accesibles a los autores españoles, el americano y el francobelga, la mayoría de autores se vean forzados a compaginar su trabajo como dibujantes con actividades mejor remuneradas. Para empezar, examinemos una gráfica correspondienta al año 2011 sacada del libro ‘Supergraphic’, de Tim Leong sobre el mercado del cómic en EEUU.


Lo que vemos es que los dos gigantes Marvel (en rojo) y DC (en azul) acaparaban el 77,7% del mercado. Esto confirma la tesis que avancé una entrada anterior. El editorial es un tipo de mercado en el cual unos pocos acumulan toda la riqueza (winner-take-all-market). Siguiendo con la gráfica, vemos que en un segundo plano hay 6 editoriales más: Image, IDW, Dark Horse, Dynamite, Boom! con cuotas entre un 4,71% y un 1,43%. El resto tiene una cuota de menos de un 1%. ¿Y cuántas editoriales son el resto? Si los datos que aparecen en Wikipedia están actualizados hay 185 editoriales de cómic americanas.

¿Realmente alguien cree que la mayoría de los autores que publican en todas ellas “pagan sus facturas” con los cómics?

Como anécdota descriptiva contaré lo que me reveló un dibujante de la casa: Oni Press (0,15% de cuota) paga en torno a 3000$ (2200€) por una novela gráfica. ¿Os suena?

Y si nos fijamos en el mercado Franco Belga, -no tengo una gráfica, pero parece que las cosas andan más repartidas con varias editoriales poderosas- el sentido común y la experiencia me llevan a dudar que de las 1500 novedades de cómic que se publican en Francia únicamente entre septiembre y noviembre (Según Zoolemag ), haya una proporción apabullante de autores que “paguen sus facturas” con el cómic. Ver el ingente número de editoriales pequeñas y medianas que van a Angouleme (o que aparecen en la lista de Wikipedia) cada una de ellas con decenas, y a veces centenares, de autores en catálogo sólo confirma mi escepticismo.

¿Y si ampliásemos el foco y hablásemos de libros otro tipo? ¿Novela, poesía, ensayo, etc…? ¿Cuántos de sus autores creéis que viven de publicar? Otro amigo americano, metido a poeta, me contaba que muchas pequeñas editoriales que publican libros de poesía en EEUU organizan concursos para los cuales hay que abonar una pequeña cantidad. Con este dinero se costea la edición al autor ganador a quien se paga con ejemplares.

Podría seguir, a riesgo de aburrir al lector. Así que volvamos a nuestro casino de Las Vegas. Sin datos concluyentes en la mano, ¿has decidido ya tu respuesta? ¿Aceptas el juego?

10/2/14

En profesional y el artista (3). ¡Cuidado con los dobles sentidos!

Hace unos días el dibujante e ilustrador Corominas a raíz, me parece, del debate sobre la profesionalidad en el mundo del cómic puso esto en Facebook:
Estoy una trastienda repleta de cómics de los 90. Cómics hechos por autores que se creían simples artesanos o artistas revolucionarios, guionistas y dibujantes que fueron criticados y alabados, que fueron llamados esquiroles, genios o capullos. Y os puedo asegurar que todos tienen la misma capa de polvo. 
En principio se me antojó una forma muy expresiva y gráfica –no por casualidad viene de un gran dibujante- de decir algo profundo. El autor parece tener razón en su apreciación y además lo expresa de forma hermosa. Pero, ¿realmente la tiene? ¿Lo habría aceptado puesto de forma, digamos, menos poética? Pensado una segunda vez me di cuenta de que había caído presa del doble sentido. Veamos como funciona esto.

Si nos fijamos, el enunciado puede entenderse de dos formas:

La primera, en sentido literal, resalta el hecho obvio de que en una librería de segunda mano el polvo no discrimina entre obras infames y obras sublimes.

La segunda, en sentido figurado, vendría a decir algo más interesante. Todas las obras acaban olvidándose sin importar lo que se dijese de ellas en su momento. El tiempo las iguala a todas (“todas tienen la misma capa de polvo”).

El problema del enunciado es que, entendido en sentido literal es cierto, aunque del todo trivial. Es evidente que el libro de un gran autor es igualmente susceptible de llenarse de polvo que el de un autor mediocre. Y en sentido metafórico, aunque habría sido interesante, profundo y perceptivo si fuera verdad, es completamente falso. Hoy en día se siguen reimprimiendo y leyendo cómics dibujados en los 90 –y mucho antes- y algunos de los autores de entonces siguen en activo. Además el tiempo no iguala sino que discrimina. Unos autores se recuerdan y otros se olvidan. Unas obras quedan y otras se pierden.

Al asentir ante un enunciado así lo que hice, sin darme cuenta, fue tomarlo como verdadero por su significado literal y como profundo por su significado metafórico creyéndolo profundo y verdadero. La lección aquí, es que los dobles sentidos pueden ser resbaladizos y que es muy fácil confundirse si uno no está atento. La popularidad de frases como “ARTE es solo una palabra” o “todo el mundo muere solo” parecen confirmarlo.

No obstante los dobles sentidos pueden utilizarse de forma menos inocente. Me refiero al uso que se le da a veces a la palabra más venerada en el vocabulario comiquero: La palabra “profesional”.

El primer significado del término es meramente descriptivo. Un profesional es alguien que se gana la vida con una actividad. También es alguien que cobra una retribución por la realización de un trabajo.

El segundo significado implica un juicio de valor. Un “profesional”, al contrario que un “amateur” o un “aficionado”, es alguien que desempeña con destreza una actividad. Cuando decimos que alguien es “muy profesional” o “poco profesional”, estamos hablando de la calidad de lo que hace y por tanto emitiendo una opinión.

El doble sentido, en este caso, permite a una persona intelectualmente deshonesta cambiar de significado a conveniencia según como avanza la discusión. Si, por ejemplo, digo que un autor no es profesional o que es poco profesional, cuando éste protesta y sus defensores me acorralan señalando premios, reconocimiento, o buenas críticas, puedo refugiarme en el primer significado de la palabra: “Solo me refería a que no vive de ello”. Y luego, cuando se calma la marea, puedo dejar caer de forma ambigua algo que dé a entender también el segundo significado y, así, ir saltando de uno a otro en beneficio propio. Incluso en su vertiente más descriptiva, la palabra “profesional” es ambigua, porque aceptaría en principio, no solo a quien vive de ello, sino también a quien cobra una remuneración. En el primer caso solo sería aplicable a pocos autores, mientras que en el segundo, sería aplicable a casi todos los que publicamos en España.

Por eso creo que hay que andar con cuidado con términos ambiguos y especificar a lo que nos referimos. O, mejor todavía, no utilizarlos si en el contexto pueden dar lugar a confusiones que caldeen los ánimos. Yo, personalmente, cuando hablo de estas cosas me refiero a autores que viven o no del cómic y así todo el mundo entiende de qué hablo. En aras de la claridad, a veces lo mejor es una perífrasis que evite los dobles sentidos.

- Pincha para leer  El profesional y el artista (1)
- Pincha para leer  El profesional y el artista (2) Cuando el ganador se queda con todo

7/2/14

El profesional y el artista (2) Cuando el ganador se queda con todo.

En una conferencia en la fundación Juan March en octubre de 2013, Javier Cercas hablaba de la sorpresa que le supuso el éxito de 'Soldados de Salamina' (cito de memoria): “Hasta Soldados me leía mi madre y cuatro más, que es lo normal para un autor. Lo habitual es tener cincuenta o cien lectores, vender doscientos libros como mucho. Lo excepcional es que te traduzcan a no sé cuántos países y vivir de la literatura.” 

Y es que esta es una problemática que no sólo se da en el cómic y no sólo se da en España. La realidad es que la inmensa mayoría de gente que publica algo, lo que sea, en Europa o EEUU, no vive de ello. Soy consciente que a más de uno se le escapa la posibilidad de que en los dos grandes mercados de cómic accesibles a los autores españoles, el americano y el francobelga, la mayoría de autores se vean forzados a compaginar su trabajo como dibujantes con actividades mejor remuneradas y, por tanto, argumentaré mejor este punto en la siguiente entrada.

Pero la pregunta permanece: ¿Cómo es que la mayoría de autores no viven de lo que publican?

Volviendo al cómic, algunos dibujantes dan una explicación al respecto que que no me parece en absoluto persuasiva. El problema sería, según esta interpretación, que la mayoría de autores no nos tomamos en serio nuestro trabajo o, más bien, no nos tomamos en serio el cobro de nuestro trabajo. Quizás porque hemos sido manipulados en la absurda noción de que somos artistas y, como tales, queda de buen tono hacer cosas por “amor al arte”. Quizás porque, al trabajar en otras cosas y tener las necesidades cubiertas, no nos apetece mancharnos las manos peleando por mejores condiciones. En el caso de los esquiroles patológicos por las dos cosas a la vez. El resultado de esta falta de nervio guerrero es que el mercado se llena de intrusos que lo devalúan, y esto impide que los “profesionales de verdad” puedan cobrar un salario digno.

Ésta me parece una argumentación completamente errónea aunque disculpable. De hecho, confundir causa y efecto es una falacia tan habitual que hasta tiene su propio nombre en latín: Non causa pro causa o “falacia de la circularidad en causa consecuencia”. Quien incurre toma la consecuencia o resultado de un fenómeno y lo nombra la raíz principal del problema. Dicho de forma práctica y en el tema que nos ocupa: No se trata que al autor que da clases no le preocupe cobrar porque ya gana dinero en un instituto. Es al revés: el autor se ve obligado a trabajar en un instituto porque no puede cobrar más como dibujante.

Por tanto, el problema no es mentalidad perezosa o de esquirol -a todo el mundo, artista o no, le gusta ganar dinero si hay dinero que ganar- . El problema es la naturaleza del mercado editorial. Ojo, no solo del Español. De todos los mercados editoriales. Éste es un tipo de mercado que se conoce como “winner-take-all-market” (el ganador se lo lleva todo). Es decir, un mercado en el cual hay unos pocos que acumulan casi toda la riqueza. Sucede en los deportes, en el arte, en los libros y en la música, entre otros. En general, en actividades que son intrínsecamente satisfactorias, que la gente disfruta haciendo, al margen de la rentabilidad económica y que, por su naturaleza, solo pueden absorber a unos pocos individuos.

En el caso del cómic, evidentemente, la riqueza a repartir es exigua, pero permite a una minoría vivir de ello. Cuando un mercado “winner-take-all” se expande (como en Francia, por ejemplo) el grupo de los que acumulan la riqueza es mayor, pero también crece la proporción de los que ganan muy poco (hay una gran mayoría de autores y editoriales que solemos olvidar cuando hablamos de cómic en Francia y de EEUU, pero como dije, volveré sobre esto). Por tanto, mejoren lo que mejoren las ventas generales en el cómic, siempre habrá más autores que no vivan de ello que autores que sí lo hagan. Eso no una invitación a desesperarnos. Más ventas y más mercado, también supone más profesionales mejor remunerados. Pero en el tipo del mercado creativo en el que nos movemos los ganadores se lo llevan todo.

Así que, si eres uno de ellos, ¡enhorabuena y ojala te dure! El resto de profesionales (o no), estamos trabajando en ello.

- Pincha para leer  El profesional y el artista (1)
- Pincha para leer  El profesional y el artista (3) ¡Cuidado con los dobles sentidos!

6/2/14

El profesional y el artista

La ley de Sayre dice que en cualquier disputa la intensidad de los sentimientos es inversamente proporcional a la magnitud de los temas tratados. Un politólogo americano añadía que, por eso, en el mundo académico los rencores son tan amargos: hay muy poco que repartir. Dicho de otra forma, cuanto más pequeño el pastel más traperas las puñaladas.

Parece que en el mundo del cómic pasa un poco esto. De hecho, se producen debates que a veces me resultan del todo marcianos. Por ejemplo sobre quién es profesional y quién no, o sobre el intrusismo laboral (¿?). Al contrario que en otras artes, para el dibujante de cómic, la aspiración de convertirse en “profesional” (en el sentido más reduccionista del término) debe ser obligatoria. De lo contrario uno es un esquirol. Y se distingue la pureza de sangre de la herejía por cómo cada cual paga sus facturas y no, como a muchos nos gustaría, por la calidad del trabajo.

¿Pero de dónde viene esto que, al parecer, no pasa en otras disciplinas artísticas o al menos no pasa en la misma medida? Sin pensar mucho me viene una lista tan larga como mi brazo de escritores que nunca vivieron de escribir –la expresión “poeta profesional” suena hasta ridícula-.

Una de las razones que se me ocurren es que en el cómic no ha habido una verdadera crítica, como en literatura o en la pintura. Y aunque esté cambiando muy poco a poco no hay (casi) estudiosos, filósofos del arte y demás que se hayan dedicado a analizarlo, a publicar artículos en revistas académicas y que hayan establecido un verdadero canon de obras y autores que aparezcan en libros de texto. Por eso la forma más sencilla de distinguir entre el verdadero dibujante y el cantamañanas es la paga (o la falta de…). ¡Qué se le va a hacer! No somos un colectivo demasiado proclive a las abstracciones. Más bien la versión artística del conocido “shut up and calculate”.

Otras razones las daba Fernando Tarancón, editor de Astiberri, en una entrevista:
“Durante el 90% de la historia del cómic en este país, se ha entendido el cómic primero como un oficio, como una profesión, y muy en segundo término (o ni eso) como un arte. Eso ha condicionado muchísimo el debate sobre qué es ser autor de cómic y qué no lo es. En ninguna otra disciplina he oído plantear que, por ejemplo, un novelista no es novelista si no vive exclusivamente de escribir novelas, o que es menos novelista si lo compagina con la docencia, los artículos periodísticos o con ser bedel de un instituto. He leído muy pocas entrevistas con escritores en los que se les pregunte si se puede vivir de esto. Ojalá todos los escritores pudieran vivir de sus novelas, poemas, ensayos o lo que quiera que escriban, pero el principal baremo para juzgarles es la calidad de su obra, independientemente de que viva al 100% de eso o sean rentistas que escriben por entretenerse. En el cómic creo que hay una obsesión porque los ingresos procedan exclusivamente del cómic, y creo que esa obsesión se debe fundamentalmente a esa tradición "profesional" (…).”
Bilbao 24 Horas, 12 Marzo 2013
Pero la cuestión permanece. ¿Es legítimo que alguien publique tebeos sin esperar un pago razonable por su trabajo?

Ojo, no hablo de contratos leoninos que se aprovechan del dibujante, que los hay. Ni de empresarios canallas que esperan dibujos gratis a cambio de “visibilidad” o “futuros encargos”, que también los hay. No hablo de hacer cómic de agencia, con plazos de entrega y estricta política editorial, gratis. Ni hablo de encargos diversos en los cuales se nos pide de todo a cambio de nada. Lo que me pregunto es, si es legítimo, como algunos compañeros dudan, realizar proyectos personales, en los que el dibujante es perfectamente consciente de que, por las características del mercado y de la editorial en cuestión, el pago va a ser mínimo. Que, en definitiva, no sale a cuenta aplicando criterios económicos. ¿Hace falta ser masoquista o esquirol? ¿Uno está “devaluando el oficio”? ¿O hay otras explicaciones? Seguiremos con ello en la próxima entrada.

- Pincha para leer  El profesional y el artista (2) Cuando el ganador se queda con todo.
- Pincha para leer  El profesional y el artista (3) ¡Cuidado con los dobles sentidos!

23/12/13

¿Cómo hacer presentaciones?

Los que me habéis seguido últimamente os habréis percatado la cantidad de presentaciones que he hecho estas últimas semanas: Santander, San Sebastián, Barcelona, Getxo, Madrid (en la foto), Zaragoza y Valencia.


Aunque estas cosas distan de ser una ciencia exacta, creo que empiezo a acumular la suficiente experiencia como para sacar algunas conclusiones generales: ¿Qué hay que hacer para que sean un éxito? O, mejor dicho, ¿cómo evitar que sean un fracaso? Porque si haciéndolo todo bien puede que las cosas no salgan como uno espera, haciéndolo mal el fracaso está asegurado. Hay, no obstante, algunas reglas generales que me parecen de sentido común pero que se olvidan o se ignoran inexplicablemente.

Una de las exitosas fue Futurama, en Valencia.

En general, los días entre semana, es más conveniente hacer las presentaciones tarde, nunca antes de las siete y media. Presentar algo demasiado pronto es un error muy común en un país en el que poca gente sale de trabajar antes de las seis de la tarde. Por otro lado, aunque creamos el nuestro es el evento más importante desde el festival  de Woodstock, para la mayoría de la gente es algo perfectamente olvidable y prescindible. Por lo tanto, al anticipar cuántos de nuestros contactos van a acudir, una cálculo aproximado es: ¡menos de los que te han dicho que sí!

Con todo, el éxito o fracaso depende, sobretodo, de la implicación del librero. En mi experiencia, cuando éste hace lo mínimo, a no ser que sea un librero de nuestra ciudad y llenemos la tienda con familia y amigos, el fracaso está asegurado.

Como ejemplo voy a hablar de una presentación que fue exitosa contra todo pronóstico. Hablo del sábado pasado en Generación X, en Valencia. No esperaba gran afluencia público porque suponía que la gente interesada ya habría acudido a alguna de las otras dos presentaciones hechas en Valencia previamente (en Futurama y El Corte Inglés, las dos muy concurridas), y que en esta ciudad tenía poco más que rascar. Me equivoqué.

La clave fue la implicación de Nando, el librero, que hizo todo lo que estuvo en su mano para que el evento saliera bien. Lo anunció con suficiente antelación y, a medida que se acercaba el día, fue dando un goteo de información variada en su grupo de Facebook y en su blog: entrevistas con el autor, detalles del libro, imágenes, reseñas, etc... Además, se lo dijo personalmente a sus clientes más habituales y a sus amigos, imprimió un cartel en un lugar visible... Al verlo interesado, traté de aportar mi granito de arena ofreciéndole una página original para que la sorteara entre los compradores del álbum. Esta implicación tuvo su recompensa. La librería se llenó y se vendieron bastantes libros.

Ni que decir tiene, que otras veces no he tenido tanta suerte. Pero la experiencia no solo enseña el cómo hacer estas cosas sino también el con quién.

5/12/13

Oasis francés / French Oasis


Leo aquí, que cuatro  de los de los cinco libros más vendidos este mes en Francia son cómics: el nuevo álbum de 'XIII', 'La biblia según Le Chat', 'Blacksad, tomo 5' y 'Astérix y los Pictos'. Cierto que la mayoría de ellos son franquicias de sobra conocidas para el público francés y cuya rentabilidad estaba asegurada de antemano. Pero las comparaciones son odiosas ¿Hay alguien en España que sin ser "aficionado al cómic" sepa qué es Blacksad y quién lo escribe y dibuja? Desde luego, nadie es profeta en su tierra...

As you can see here,  four of this month's top five best-selling books in France are comics. It may be true that they are well known franchises for the French public, but still... It seems rather unlikely to happen anywhere else. Especially in Spain where most people who aren't already comic-book fans wouldn't be able to tell who or what is Blacksad. Too bad for Spanish talent, who tends to have so little recognition at home.

28/11/13

El mito de la visibilidad

Un día te contactan y te piden que hagas un dibujo gratis o por una cantidad irrisoria. El beneficio es que tu ilustración va a tener “mucha visibilidad”.  Miles de personas van a entrar en esa web (“y pondremos un link a tu portafolio”), o verán esas camisetas con tus preciosos dibujos, o comprarán ese libro para el que has diseñado la portada. Y, por supuesto, que lo vea mucha gente significa promoción, y promoción significa conseguir futuros clientes.

¿Os suena?

Es difícil conocer a un ilustrador al que no hayan propuesto algo así. Lo mejor es ser extremadamente escéptico. De este tipo de tratos, la mayoría de las veces, solo se beneficia quien recibe el dibujo (casi) gratis. Y no nos engañemos; la visibilidad y la popularidad por sí solas no bastan para desarrollar una carrera. En algún momento tendremos que cobrar algo a alguien para que ésta sea sostenible.

¿Quiero con ello decir que conseguir visibilidad es inútil? No necesariamente.
La cuestión no es tanto cuánta gente te vea, sino que te vea la gente adecuada. ¿Quien puede potencialmente contratarte? Por ejemplo, si eres ilustrador, tu objetivo son los directores de arte, los editores, las agencias de publicidad y demás. ¿Y qué mejor forma de que te vean que mandarles tu portafolio directamente?

Terminaré con una anécdota personal. Durante varios años, en la cafetería del aeropuerto de Valencia -al lado de "llegadas"-, había un mural mío. Aquí lo tenéis:


No revelaré cuanto cobré. Seguramente una cantidad irrisoria si la comparamos con lo que la agencia que me encargó la ilustración debió cobrarle a Aena. Yo, por supuesto, estaba tan ilusionado con tener un mural en el aeropuerto que lo hubiese hecho gratis. Echando la vista atrás, creo que debería haber negociado mejor. Pero claro, un mural así, tenía muchísima visibilidad, ¿verdad? Haced los cálculos.  ¿Cuánta gente pasa por ahí todos los días?  Y el mural estuvo tres o cuatro años. Esto equivale a cientos y cientos y cientos de miles de personas. Y de todos esos, ¿cuántos creéis que miraron la firma y me contactaron para encargarme una ilustración? - Efectivamente.

Nota: Con este artículo no quiero decir que nunca hay que dibujar nada gratis. No todo en la vida se hace por dinero. Un proyecto puede no ser rentable económicamente y, no obstante, enriquecernos personal o artísticamente. Esto es perfectamente válido. Pero no hagas algo gratis solo porque crees que te va a dar visibilidad y promoción.

4/11/13

¿Por qué es arte una cama sin hacer?

Leí ayer en la prensa que ha muerto Arthur Danto, profesor de filosofía de la universidad de Columbia y uno de los críticos más influyentes del posmodernismo.  Sus libros pueden servir de brújula para todo aquel que no quiere deambular perdido por los museos de arte contemporáneo. En ‘El abuso de la belleza’, por ejemplo, se explica cómo se gestó la revolución contra la belleza en el arte y cómo ésta fue derrocada por la vanguardia moderna. Arthur Danto sostiene que, aunque muchos artistas contemporáneos niegan que la belleza deba ser consustancial al arte, sí es esencial para el hombre y no siempre debe ser desterrada.

En el artículo se destaca a Danto como el impulsor de Teoría Institucional del Arte (que más tarde desarrolló George Dickie):
“Para él, la obra de arte no lo es por ninguna cualidad intrínseca, sino por encuadrarse dentro del “mundo artístico”, colectivo en el que participaban, por supuesto, los propios creadores, pero también los críticos, historiadores, museístas y marchantes que integraban la comunidad artística. Si esta acepta algo como arte, entonces es arte.”


Esto explica muchos de los misterios del arte moderno. ¿Por qué objetos encontrados como, por ejemplo, el botellero de Duchamp, o piezas capaces de pasmar al personal como la cama sin hacer de Tracey Emin, son obras de arte? El mundo del arte así lo ha decidido y el objeto ha reemplazado su función original, para ocupar función de obra de arte.


Esta argumentación no está exenta de problemas y se enfrenta a un dilema fundamental que nunca he visto resuelto de forma satisfactoria. ¿Tenía el artista (por ejemplo, Duchamp con su botellero) buenas razones para elegir este objeto y no otro? El dilema tiene dos cuernos:

1) Podemos responder que sí tenía buenas razones, en cuyo caso son las razones por las que eligió el objeto las que queremos saber, y las que le confirieren valor a la obra. La comunidad del arte ratifica, no transforma, lo que hace que la Teoría Institucional sea innecesaria.

2) El artista no tenía ninguna razón especial y su elección fue meramente arbitraria. Pero si no hay ninguna lógica detrás, uno se pregunta: ¿por qué hemos de prestar atención alguna al “artista” o a la “obra”? Pero lo que hace este segundo cuerno del dilema todavía más problemática a la Teoría Institucional, es que la convierte en un argumento completamente circular. El objeto se convierte en obra de arte porque lo dice un artista. Y uno adquiere el estatus de artista al convertir meros objetos en obras de arte.

Quizás la mejor forma de entender esta teoría sea  de una forma más abierta. Puede que solo pretenda clasificar ciertos artefactos como obras de arte sin pretender judgar si estas obras de arte son buenas, malas o regulares. Sin embargo, la mayoría de la gente no está simplemente interesada en la mera clasificación. Quiere saber por qué valoramos unos objetos sobre otros. Dilemas del arte moderno sobre los que volveré más adelante. Hasta entonces, cualquier libro de Arthur Danto es más que recomendable.

Para saber más:
- El artículo de El País
- Entrevista a Arthur Danto
- Libros de Arthur Danto en Amazon

28/10/13

15 razones por las que deberías leer este blog

Es cierto que, debido a varios cambios en mi vida y a la ingente tarea de terminar mi libro, tenía el blog algo descuidado. Después de haber organizado las entradas antiguas y preparado contenido, estoy listo para volver a tomar las riendas y postear de forma sistemática. Ya adelanté en una entrada pasada el tipo de material que iba a poner. En esta revelo las… ¡quince razones por las que deberías volver (a menudo)! Vamos allá:

1. Se actualiza con frecuencia. 
Hasta ahora el blog se actualizado de forma esporádica. A partir de hoy se actualizará de forma regular: lunes, miércoles y viernes como mínimo, aunque habrá semanas que se actualice diariamente. Si fallo alguna vez tienes mi correo a tu derecha para mandarme una colleja virtual.

2. Detalles sórdidos de América.
En un alarde de modestia infinita, los americanos llaman a su país “The land of the free, home of the brave” (el país de los hombre libres, el hogar de los valientes). ¿Qué hizo un valenciano en el Medio Oeste Americano durante siete años rodeado de valentía y respirando el aroma de la libertad? ¿Qué visitó? Reflexiones, fotos, comentarios y demás sobre mis años en America y sobre mi vuelta a esta Europa decadente. Mira las en la derecha del blog, las secciones ‘Bruselas’ ‘América’ y ‘De vuelta a Europa’.

3. Muestro dibujos.
Algunos publicados y otros inéditos, en las secciones ‘ilustraciones’, ‘bocetos’ y ‘páginas de cómic’ (efectivamente, en la columna de la derecha).

4.  Doy estopa al arte moderno.
¡Confiesa! Tú también has sentido que te tomaban el pelo en la sección contemporánea de un gran museo. Con la inestimable ayuda de todas las autoridades que he ido leyendo -y que se atreven a expresar sobre el arte contemporáneo lo que todos sabemos y no nos atrevemos a decir-, me dedicaré a escribir diatribas bien jugosas en la sección ‘arte moderno’. De momento solo tiene dos entradas, pero se encuentran entre mis favoritas.

5. A veces me ponen a caldo. Otras no.
La estopa que doy es justamente devuelta en forma de críticas hacia mis cómics. Puedes leerlas en la sección ‘reseñas’.

6. Comparto curiosidades y tonterías varias que  encuentro por ahí.
¿Cómo es la cara de un insecto aumentada al 1000%? ¿Quieres ver cómics comunistas chinos? ¿Quién fue el dibujante que inventó a Papá Noel? Pincha en la sección ‘curiosidades’.

7. Comparto mis interesantísimas opiniones.
Para ello, ir a la sección ‘Entrevistas’. Casi siempre me hacen las mismas preguntas pero, para animar la cosa, cada vez doy una respuesta distinta. Un buen ejemplo son las dos preguntas estrella: “¿Por qué un cómic sobre un actor?” y “¿Cuánto hay de autobiografía en ‘Actor Aspirante’?”

8. Puedes saber acerca de mis exposiciones.
No sólo expuse. Hubo incluso gente que acudió. ¿No te lo crees? La sección ‘Exposiciones’ es la prueba irrefutable.

9. Comparto fotografías.
Estas fotos tienen nulo valor artístico. Las hago para documentar ciertas vivencias y poder compartirlas. Por ejemplo, la paella que me comí anteayer, o la sesión de firmas que hice justo después de la paella de anteayer.

10. Comparto links interesantes.
¿Interesantes para quién? ¡Para mí, caramba! Todos los links que veo en la red sobre cómic e ilustración en particular y otras artes en general en la sección ‘links interesantes’.

11. Hablo de mis artistas favoritos. 
De momento, limitado casi en exclusiva a dibujantes de cómic e ilustradores, pero iré expandiendo el círculo. La sección es ‘otros artistas’.

12. Comparto las burradas que se dicen por ahí.
No hay otra disciplina artística tan injustamente vilipendiada como la historieta. Para desgracia de la sección ‘perlas’, esto está cambiando. Pero todavía hay algún dinosaurio despistado por ahí. A ellos va dedicada esta sección.

13. Links a la prensa.
En la prensa generalista se habla cada vez más sobre cómic. Pongo links a los mejores artículos en la sección 'prensa'.

14. Reflexiones en profundidad.
O eso me parece a mí. Juzga por ti mismo en la sección ‘reflexiones y debates’.

15. Puedes aprender acerca de técnicas y materiales diversos.
¿Cómo lo hago? ¿Cuál es mi secreto? ¿Cómo lo hacen los demás? ¿Cuál es el secreto de los demás? Ahhh. Todo se revela aquí, en la sección ‘técnicas y materiales’.

Lo dicho. Os espero mañana.

22/1/12

Creando historietas en un aula de primaria

Este mes en la revista Aula de Innovación Educativa puede leerse un artículo mío titulado  «Creando historietas en un aula de primaria; la experiencia de un taller de cómic». Supongo que el título se explica por sí mismo. En próximas entradas subiré al blog los contenidos.

21/2/11

Daniel Clowes y los derechos de autor

Mucho se ha hablado en España de derechos de autor e Internet últimamente. En próximas entradas iré dando mi punto de vista sobre el tema. Aquí va una reflexión de Daniel Clowes. La cita es del libro "Daniel Clowes. Conversations", publicado por University Press of Mississippi.
"I feel that things have shifted and that we have bigger problems now. It has finally sunk in that comics are for adults. That's fine. But everything else has shifted: Are books even going to exist in ten years? That's more my concern. Are the economics of being an artist going to work out? It seems that at some point there's going to be no way to make a living doing any kind of art, unless you're doing it under a sort of medieval or renaissance paradigm, working for a single benefactor who's paying you to do original works. But it seems that everything is moving toward being free and on the internet, toward the artist having no control over how things are marketed or seen. I'm not sure where that goes; I don't have the plan all figured out about how to keep going with something like that. So there is this whole new set of problems the minute we get our little shred of respectability..."

"Me parece que las cosas han cambiado y que ahora tenemos problemas más graves. Finalmente se ha aceptado que los cómics son para adultos. Eso está bien, pero todo lo demás se ha desplazado: ¿Van a existir los libros dentro de diez años? Eso es lo que más me preocupa. Si económicamente el ser un artista va a ser viable. Parece que, en cierto momento, no habrá forma de ganarse la vida haciendo cualquier tipo de arte, a menos que se haga bajo una especie de paradigma medieval o renacentista, trabajando para un benefactor único que paga por las obras originales. Parece que la dirección a la que vamos es que todo sea gratis y esté en Internet, a que el artista no tenga control sobre cómo se comercialice o vea su obra. No estoy seguro a dónde lleva esto; No tengo un plan pensado sobre cómo seguir adelante con algo así. De modo que aparece todo este nuevo conjunto de problemas en el minuto en el que adquirimos nuestra pequeña pizca de respetabilidad ... "

21/1/10

¿Oclocracia o democracia?


Aristóteles distinguió hace ya muchos siglos entre la democracia, que es el gobierno del pueblo, y la oclocracia, que es el gobierno de la plebe o, si se prefiere, de la muchedumbre. En la primera, elegimos a los que creemos mejores y delegamos en ellos -bajo vigilancia crítica- para que nos dirijan. En la oclocracia, en cambio, no elegimos a nadie ni delegamos nada: todos opinamos de todo, todos hacemos todo y todos somos sabios en cualquier materia y profesión. 

En estos días se repite hasta la saciedad que Internet democratiza la cultura, pero yo creo que lo que va a hacer, si nadie lo remedia, es oclocratizarla, y eso, lejos de parecerme una virtud o un beneficio social, me parece una amenaza apocalíptica. 

Lo que se nos propone ahora es la desaparición del editor. La extensión del modelo de edición tradicional al e-book, se nos dice, es "perjudicial para el autor y el lector". ¿Es beneficioso, entonces, que en vez de 150 novedades anuales clasificadas por sellos editoriales definidos haya en la Red 5.000 textos sin depurar? ¿Es beneficioso que José Saramago y mi prima Paqui (que es casi analfabeta pero se divierte contando historias) estén en pie de igualdad? ¿Es beneficioso que los textos tengan faltas de ortografía, incoherencias narrativas y redundancias? Y aún peor: ¿es beneficioso que desaparezcan esos libros de no ficción que impulsan las propias editoriales, encargándoselos a autores? ¿Quién se ocupará de traducir una novela a otro idioma, de adelantar el dinero que supone ese trabajo?
Parte del artículo ¡Mueran los Heditores! firmado por el escritor Luisgé Martín que toca de forma tangencial el tema de los lectores electrónicos al cual me referí en las últimas entradas.
+ Pincha aquí para leer el artículo completo.
+ Pincha aquí para saber más del autor.

18/1/10

Reflexionando sobre los lectores digitales


En la última entrada colgué un vídeo en el que se mostraba un teórico prototipo diseñado para la lectura de revistas que quizás también sirviera para la de cómics.

La irrupción de este tipo de artilugios parece tan inminente que muchos se han apresurado a anunciar la muerte del papel. No obstante, uno haría bien en mostrarse escéptico ante a los aficionados a otorgar certificados de defunción, que los ha habido siempre y no siempre tuvieron razón: la fotografía mataría a la pintura, el cine al teatro, la televisión al cine, el vídeo a la televisión, los gráficos 3D a las películas con actores reales… Y mientras se anuncian futuras defunciones, seguimos disfrutando de pintura, teatro, cine o televisión, como, seguramente, seguiremos disfrutando de libros y tebeos en papel por mucho tiempo. ¿O no?

La experiencia más relevante hasta el momento la ofrece Amazon, que ya ha comercializado el Kindle con cierto éxito, pero sin provocar una gran revolución. Y es que, el hecho de que una tecnología pueda emular algo, no significa que sea idónea o deba sustituir per se a la ya existente. Para ello habrá que analizar los pros y contras que ofrece. Examinémoslos más de cerca:

+ El lector electrónico parte con una ventaja que me parece fundamental. Supone una opción mucho más ecológica, especialmente si hablamos de prensa o de revistas.

+ Otra ventaja –entrando ya en el terreno de la experiencia de usuario- es su portabilidad. En uno de estos dispositivos podríamos tener nuestra biblioteca entera de forma ligera y eficaz, lo que puede ser tremendamente útil para quien necesita libros de referencia. Sin embargo, me aventuro a opinar que el lector medio no tiene ni la necesidad ni la ambición de llevar consigo cientos de libros a la vez,  que con uno o dos se da por satisfecho.

+ Entrando en el terreno de las apreciaciones subjetivas, hemos de tener en cuenta de que nos perdemos la sensación de tener un libro en las manos, de poderlo poner el nuestras estanterías de tener un objeto hermoso que comprar, regalar o prestar a un amigo.

+ Menos subjetiva es la pérdida del formato o del diseño del libro que es especialmente importante en algunos tebeos.  Ahí tenemos a artistas como Chris Ware o Seth que, en muchos casos, hacen libros cuyos tamaños y formas no convencionales afectan a la narrativa y al lenguaje de la historieta que contienen. En un aparato electrónico el formato se estandariza, se pierde variedad en la forma, lo que no iría en detrimento en el fondo de los cómics con formato estándar, pero sí de los libros de autor antes mencionados.

+ La comercialización y compra de los contenidos sea seguramente más eficaz en el caso de el lector electrónico, permitiendo al lector acceder de forma fácil a cualquier título – esto es especialmente crítico en el caso de los tebeos y sus característicos problemas de distribución - y al autor ver comercializadas sus obras sin apenas intermediarios ni barreras físicas. Claro que, sobre este fácil acceso, sobrevuela el fantasma de la piratería, la posible saturación de un mercado en el que cada vez habría menos filtros y el cierre de muchas librerías. Cerrando éstas se perdería lo que para muchos sigue siendo una actividad gratificante en sí misma.
En definitiva, parece menos claro que el lector electrónico margine al papel como, en el caso del mercado audiovisual, lo digital acabó imponiéndose a lo analógico.  En el caso de la música o el cine, las ventajas de los nuevos formatos no afectaban esencialmente al contenido ni a al experiencia de usuario y sus ventajas –mejor calidad de imagen y sonido- eran del todo evidentes. No lo son tanto en el caso del lector electrónico y, junto las muchas posibilidades, se arrojan otros tantos interrogantes.

14/1/10

MAG+ ¿Quizás la futura forma de leer revistas?


Mag+ from Bonnier on Vimeo.

Se debatía hace poco en la Cárcel de Papel sobre los lectores digitales, una posibilidad que se antoja cada vez más real pese a provocar mucho alzamiento de ceja.  Éste vídeo muestra el MAG+, un prototipo teórico cuya interfaz trata de capturar la esencia de la lectura de revistas, que también parece óptimo para la reproducción de tebeos o libros de arte.
Y mientras pincháis aquí para saber más acerca del MAG+, plasmaré mis reflexiones sobre estos lectores digitales en una entrada que será publicada el próximo lunes 18. Hasta entonces.

19/11/09

PC contra Mac



Coincidiréis conmigo que, en general, nos gusta que nuestras creencias sean coherentes con nuestras acciones, que nos incomoda mantener al mismo tiempo dos pensamientos contradictorios, y que, por tanto, tratamos de aparecer ante los demás (y ante a nosotros mismos) como gente racional que actúa de acuerdo al sentido común. Si mantenemos comportamientos que se oponen a nuestras actitudes, opiniones contradictorias, o realizamos acciones que nos hacen parecer inconsistentes,  irracionales, o poco fiables, no tardamos en justificarnos recurriendo, si es necesario, a argumentaciones absurdas.

Siempre he creído que tal era el caso de los usuarios de Mac, que justifican con más vehemencia que argumentación su adhesión incondicional hacia ordenadores tan caros: “No se te cuelga, el sistema operativo es más sólido..., no hay virus… es cuando lo tocas, cuando lo utilizas, es…” Y a uno se le ocurre que esa devoción, acompañada habitualmente de un odio visceral hacia los PCs, mucho más baratos y con prestaciones similares, es uno de esos trucos que la mente tiende a jugarle a quien acaba de pagar una fortuna por algo. ¡La única opción aceptable es que el desembolso haya valido la pena!

Recientemente, en uno de esos momentos de debilidad que todos tenemos, dejé que un amigo me convenciese para encargar por Internet un Mac que acabó costándome una pasta. Y os digo que, nada más apretar la tecla de compra, sentí como se revelaba ante mí una verdad absoluta. ¡Qué tozudez la mía, todos estos años, negando la evidente superioridad de los Mac! Pero ya estaba todo arreglado, mi Mac llegaría a los pocos días y por fin tendría en mi poder la perfección hecha ordenador. Desde entonces miro con complicidad al resto de usuarios de Mac, aborrezco todo lo que huela a clónico, me irrita el Windows, me soliviantan los parches, los antivirus y las actualizaciones. Y tengo muy buenas razones para sentirme de este modo. Razones que he de pensar un poco, porque todavía no logro explicar.

19/10/09

Filósofos de fuste


Como pecamos de un cierto complejo de inferioridad, siempre nos es agradable la reafirmación que supone que personas de reconocida talla intelectual hagan pública su afición a los cómics. He aquí un par de citas comiqueras del filósofo donostiarra Fernando Savater (por cierto, no he podido averiguar quién es el autor de la genial caricatura):
He sido y sigo siendo un ávido lector de comics, desde el Capitán Trueno y Tintín hasta Mike Mignola, pasando por Alex Raymond, el Conan de John Buscema y tantos otros. Me gustan mucho los comics italianos, los fumetti, en especial Dylan Dog y Dampir. Y por supuesto, hay muchos comics literariamente más interesantes que ciertas novelas.


Yo les recomendaría difundir el estupendo cómic “Persépolis”, de la iraní Marjane Satrapi (editado en castellano por Norma), sobre el que también se ha hecho una película. Cuenta la peripecia biográfica desde la infancia hasta la primera juventud de una chica a la que toca vivir primer bajo la dictadura del Sha y luego bajo los ayatollás integristas, con alguna escapada a Europa en la que debe comer el amargo pan de la extranjería. Es un relato candoroso y lleno de humor, pero emocionante, de alguien que busca su libertad personal entre intransigencias teológicas y abusos de poder. Si yo debo pertenecer a alguna civilización, que me apunten a la misma de Marjane Satrapi. Dice Zapatero que la Alianza [de Civilizaciones] viene a llenar un vacío. No sé a cual se refiere, pero estoy seguro de que “Persépolis” puede remediar en parte el vacío craneal de algunos beatos indocumentados.


Por lo demás, con palabras o sin ellas, estas historietas [las de Álvarez Rabo] son lo suficientemente edificantes, piadosas, ideológicamente fecundas y educativas como para merecer la atención de grandes y pequeños.


El estupendo cómic de Frank Miller y luego la película ‘300′, truculenta y brillante, han vuelto a poner de actualidad la gesta de los espartanos que resistieron en el desfiladero de las Puertas Calientes al ambicioso Jerjes.
*Actualización: La caricatura es de Loredano, que publica regularmente en El País.

8/10/09

¿Arte o monigotes?



 "¿Es arte el cómic? La discusión viene de lejos, y en algunos países ha sido abordada desde una perspectiva ensayística. Es el caso de Francia, donde ya en 1971 el periodista y editor Francis Lacassin lo argumentaba en un libro cuyo título se podría traducir al castellano como Por un noveno arte: las tiras dibujadas. Para este autor no había duda de que el cómic se encuadraba perfectamente dentro de las bellas artes y, de esta forma, la expresión noveno arte comenzó a aplicarse con total naturalidad."

Partes del artículo aparecido en la revista Tiempo a raíz de la polémica con Molina Foix para el que contaron con las opiniones de Pepo Pérez, Alvaro Pons y un servidor. En un futuro post pondré la entrevista completa. Otros artículos relacionados, también aparecidos en la revista Tiempo:
Dibujos animados, por Vicente Molina Foix
El artículo que desató la polémica. 
Tebeos excelentes, por Ignacio Vidal Folch
Supuesta defensa del tebeo. Poco inspirada y menos informada. Una pena.
Fobias y amores locos, por Vicente Molina Foix
La decepcionante respuesta al primer artículo.

5/10/09

Se ha colocado usted en el bando perdedor

"Señor Molina Foix, en su segundo artículo sobre esta cuestión (Tiempo, 2-10-09) intenta acogerse a la subjetividad del gusto personal. Pero usted pretendió, desde la autoridad de la cultura “de verdad”, ser objetivamente descalificador. Y se mostró sumamente mezquino pues cuestionó un Premio Nacional que a usted no le priva de nada y a los que trabajamos en este medio nos ayuda mucho. Desde que se instauró hace tres años hemos ganado prestigio, cobertura mediática y, sobre todo, ilusión creativa.
Debería recapacitar y rectificar. A lo largo de la Historia de las artes ha habido muchos debates de este tipo y usted se ha colocado en el bando y ha utilizado los argumentos de los que siempre acaban perdiendo. Hasta el siglo XVIII el teatro fue considerado género menor y pecaminoso y la novela hasta el XIX y la fotografía y el cine hasta hace unas décadas y la historieta, antes de su irrupción, hasta hace unos pocos años. Si conociera la trayectoria seguida por los métodos de análisis y evaluación de los procesos creativos, sabría que sus criterios, además de impertinentes, están caducos desde los años sesenta con Umberto Eco, enterrados en los ochenta con Lyotard y podridos en los noventa con Bourdieu."
Fragmento de una carta abierta de Antonio Altarriba, Catedrático de Literatura Francesa en la Universidad del País Vasco, escritor y guionista a Vicente Molina-Foix. La carta completa en La Cárcel de Papel